miércoles, 27 de febrero de 2008

Enfermedad al microscopio

En todos los años que he sufrido esta enfermedad, me empeñé desde el primer momento en documentarme todo lo que pudiera sobre los trastornos alimenticios, la ansiedad y la depresión. Mis padres y los médicos se ocupaban de repetirme una y otra vez que no lo hiciera, que iba a ser perjudicial y que no me convenía; pero yo pensaba que por pura lógica, cuanto más conociera sobre estas enfermedades menos complicado me resultaría luchar contra ellas. Y he de decir que yo tenía razón.

Me empapé tanto de documentos meramente técnicos y médicos como de historias y documentales narrados por las propias enfermas. Como mi entorno no aprobaba este ansia de conocimiento sobre el tema en concreto de los desórdenes alimenticios, sin decirlo a nadie, continué informándome, tomando folios y folios de información, que, por lo menos a mí, me ha sido de gran ayuda. En futuras entradas trataré de ir publicando por temas dicha información, que trata de aspectos más concretos de la anorexia y la bulimia y que van más allá de las meras definiciones que todos conocemos, tales como complicaciones médicas a todos los niveles posibles, aspectos psicológicos, familiares, personales, sociales, procesos de cambio en la enfermedad y sus pasos... en fin, he de organizarme primero e ir publicando después; en cualquier caso espero que la citada información le sea tan útil a alguien como a mi; y no sólo a enfermas de bulimia y anorexia, sino a la población general que se preocupa e interesa por estas enfermedades y ya tiene un conocimiento cobre las mismas, y al resto de la población que tiene un concepto limitado y más bien negativo sobre estas enfermedades y las personas que las padecen.



COMO APUNTE CURIOSO SOBRE LA FOTO QUE HE SUBIDO EN ESTA ENTRADA: LA CHICA QUE SALE DE ESPALDAS PADECÍA ANOREXIA EN EL MOMENTO DEL RODAJE DEL ANUNCIO Y FORMABA PARTE DE SU TERAPIA DE RECUPERACIÓN.

martes, 26 de febrero de 2008

Comidaaaaaa !!!!!!!!!!!!!!!









La comida me puede. Es más fuerte que yo. Lo estoy intentando hacer bien, me he apuntado a un gimnasio, intento comer más sano, hacer lo correcto y no tomar el otro camino, pero...


Fue así como descubrí, al igual que muchas otras chic@s supongo, la bulimia. Era la "vía fácil". No pasaba hambre, comía lo que quería cuando quisiera, y luego lo vomitaba. Nunca he tenido la fuerza de voluntad de la anoréxica (ojo, no lo apoyo ni admiro para nada en el mal sentido pero sí hay que reconocer que aún siendo mal empleada la fuerza de voluntad es enorme); siempre he tenido alma de bulímica.


lunes, 25 de febrero de 2008

Las Adoradoras de la Delgadez


El siguiente conjunto de párrafos está sacado de un libro llamado "Las Adoradoras de la Delgadez"; es la historia de una chica llamada Sonia:





"...siente una profunda angustia..."
"...no sabe bien qué es lo que le pasa ni por qué..."
"...aunque hace esfuerzos por comer le es imposible hacerlo..."
"...nadie comprende que se le han quitado las ganas de comer porque algo en su cabeza le dice que comer es engordar..."
"...se siente dominada por una extraña fuerza que le dicta lo que tiene que hacer..."
"...siente auténtico placer cuando se siente delgada..."
"...todo es tan fácil; no se come y eso es todo..."
"...hace tiempo que siente de vez en cuando unas ganas enormes de comer y come todo lo que encuentra...(...)...inmediatamente siente naúseas se provoca el vómito. De tanto vomitar ha perdido casi toda su dentadura a causa de los ácidos gástricos y presenta lesiones en la boca y en los dedos que usa para vomitar..."
"...la personalidad de Sonia ha cambiado..."

Sobre Mi


Soy de Madrid,tengo 24 años y entré en el mundo de los trastornos alimenticios de forma indirecta. Aún no se bien por qué pero un buen día, de repente, cambió mi vida. Tuve mi primer ataque de ansiedad. De eso hace ya unos 7 años. Tras ese primer ataque de ansiedad se sucedieron más y más hasta el punto de impedirme prácticamente salir de mi casa para ir a clase y tener lo que podríamos denominar una vida social común ya que estos primeros ataques de ansiedad llegaron acompañados de agorafobia puesto que se produjeron desafortunadamente en lugares públicos. En mi casa me sentía segura y era allí donde quería estar por todos los medios, aunque eso en realidad sólo era una evitación del problema que tenía delante.
Como consecuencia de estos ataques de ansiedad dejé de comer. No porque quisiera adelgazar ni mucho menos (siempre he sido una chica con un peso normal y sano, ni esquelética ni rellenita) sino porque mi estómago estaba cerrado. No quería comer. No podía comer. La comida literalmente me producía arcadas cuando intentaba metérmela en la boca. Así que, como es lógico y normal, adelgacé poco a poco y cada vez más. Y me gustó.
La ansiedad continuó su paso pero tras muchos meses de tratamientos y pastillas que no servían para nada, probé la psicología y sus técnicas de relajación. Y fue eso lo que consiguió que me empezara a calmar muy poco a poco, con mucho esfuerzo y no sin recaídas. Y el hambre que había estado durmiendo todo este tiempo volvió. Pero mi estómago para ese entonces ya estaba más que acostumbrado a la falta de comida en su interior.
Volví a comer sintiendo el apetito que hacía tanto que no sentía. Disfrutaba la comida. Pero cuando terminaba de comer era mi estómago el que no quería nada dentro. Me empezaba a poner nerviosa, mi respiración se aceleraba y llegaban las naúseas. Tenía que sacar la comida. Sentí miedo porque nunca me había metido los dedos para vomitar, pero lo intenté porque eso era lo que TENÍA que hacer. No le dí la importancia que realmente tenía. Y ahí fue donde empezó mi larga lista de vómitos autoinducidos.
Recuerdo momentos concretos en los que verdaderamente me daba asco ver comer a mis amigos, días en los que comía simplemente para vomitar, comidas que me costaba tantísimo sacar... Son unos pensamientos tan fuertes... que creo que nunca se van a ir de mi cabeza. Se acercan y se alejan pero no creo que nunca se vayan del todo.
Esta es mi muy resumida historia que ya contaré con más detalles que ahora mismo no apetecen por ser un tanto más delicados, al menos para mí.
ESTO NO ES UN ESTILO DE VIDA como dicen algunas personas con trastornos alimenticios. ES UNA ENFERMEDAD. Tan "sencillo" como eso. Una enfermedad en la que hay que trabajar durante años y muy duro para llegar a ver un poquito la luz de la salida. Hace cierto tiempo que ya no me provoco el vómito, supongo que principalmente, por haber sufrido en mi propia piel algunas de las consecuencias físicas que estas conductas conllevan. Aún así jamás se me va de la cabeza, no hay día en que no piense "por qué no paras de comer? no ves lo gorda que estás?". No hay día que no piense que debería estar más delgada. No hay día que no crea que estando así no valgo nada. Considero que conozco bastante bien la naturaleza, características y complicaciones de la ansiedad, anorexia y bulimia; sobre todo porque la necesidad me ha empujado a saber más e investigar. Y por eso creo que no hay mejor prueba de la fuerza de estas enfermedades que el hecho de que una persona que conozca bastante las innumerables consecuencias físicas que provocan, siga pensando que son la mejor opción. Sé que estoy equivocada, pero aún así lo creo.

miércoles, 20 de febrero de 2008

Imperfección



Todo se resume en imperfección. Todo en mi vida. Cosas empezadas pero nada terminado. Años de bulimia, ansiedad... hay un momento en el que se ve tan claro que se puede salir... pero tan solo está oculto, esperando renacer.