miércoles, 16 de abril de 2008

Alma de bulímica

Hoy me siento especialmente baja de moral. Es uno de esos días. Y digo uno de esos días porque soy especialista en los cambios de humor. Puedo estar una mañana extremadamente deprimida y sentirme lo peor del mundo; y a la mañana siguiente estar eufórica. Los causantes de todos estos cambios de humor son casi siempre pequeños detalles a los que doy quizá excesiva importancia. Siempre he creido que dar importancia a las pequeñas cosas era algo bueno y, en parte, es cierto, pero sin embargo no está bien que un pequeño detalle tire por la borda todo tu ánimo.

Tengo fobia (por así decirlo) a las relaciones sociales. No soy capaz de relacionarme con los demás. Con las personas con las que tengo amistad verdadera, como pueden ser mi novio y algunos buenos amigos, todo va bien; pero cuantas más personas estén conmigo, más incómoda me siento. No me gustan los compromisos sociales en los que conozco, pero no muy bien, a los asistentes. No lo veo como algo divertido. Para mi es algo a evitar. Siempre pienso en qué pensarán de mí los demás, cómo me verán, si me criticarán, de qué hablaré, si seré aburrida, si les caeré bien... Y, sin embargo, con las personas que ya son mis amigos, soy divertida, simpática, amable y buena persona. Me quieren y les quiero. Pero no puedo afrontar nuevos compromisos sociales, no soy capaz, me da pánico empezar en un nuevo trabajo, en alguna nueva clase... por tener que entablar nuevas relaciones.


Es agotador.

Siempre, a casi siempre por desgracia, encuentro excusas que me van salvando de algunas de estas situaciones tan incómodas para mi. Pero sé que esa no es la solución. Y sin embargo siempre pienso que cuando esté más delgada todo esto me será más fácil.

Hace ya bastante tiempo (no el suficiente para haberlo borrado de mi cabeza) que no vomito. Es menor el tiempo que hace que no me corto. Es increíble como un corte en un brazo puede sacar tanta tensión de mí y hacerme feliz por un segundo. Sé bien que si no he vuelto a vomitar no es ni mucho menos porque esté curada sino porque he visto y sentido alguna de las consecuencias físicas negativas que estos comportamientos conllevan. Para los demás no son cosas apreciables (sólo yo veía como mis encías no dejaban de sangrar) y el hecho de que mis dientes por su filo estén un poquito más "trasparentes" de lo normal debido a la pérdida del esmalte a causa del ácido del estómago son cosas realmente apenas apreciables para el ojo ajeno pero son un recordatorio diario para mí. Cada mañana me miro al espejo tras lavarme los dientes y pienso: "ahí está", "es real". Aún a riesgo de repetirme, es mi recordatorio de que las consecuencias de estas conductas son REALES y no quiero que vayan a más. Al fin y al cabo, no quiero que mi aspecto vaya a peor. Si no he vuelto a vomitar es por ese motivo. Ya no vomitaré, pero sigo siendo bulímica.

viernes, 14 de marzo de 2008

Amor manipulado

Sólo quería comentar brevemente algo que me pone de muy mal humor y que he visto y leído en no pocas ocasiones.


Empezaré por lo que he visto en la televisión: típico anuncio de Corporación Dermoestética, sale una chica hablando de lo maravillosa, estupenda y asombrosa que es su nueva vida ahora que por fin se ha realizado una liposucción, que ella sólo se arrepiente de no habérsela hecho antes pero todo fue gracias a su novio; porque "MI NOVIO FUE EL PRIMERO QUE ME ANIMÓ".


¿Cómo pueden vender ese tipo de relación en la que sea la propia pareja de una persona la que la incite a someterse a una operación totalmente innecesaria para que a él le resulte más atractiva? A mí se me caería la cara de vergüenza. Y así pasa que en no pocas páginas pro-anorexia y pro-bulimia que he leído, se ven cosas del tipo "mi novio lo sabe y me apoya", "lo hago por mi novio", "mi novio dice que mientras no me pase mucho no importa", "mi novio me ha dicho que estoy gorda, que a ver cuando adelgazo" y un largo etcétera.


Realmente, además de la rabia que estos comentarios me produce, siento pena por estas chicas; no sólo están ciegas para ver la realidad de sus cuerpos sino para ver a sus parejas con claridad y descubrir que, de hecho, no las quieren. Es así: NO LAS QUIEREN. Una persona enamorada quiere a su pareja tal y como es, jamás la incitaría a hundirse en un pozo sin fondo ni mucho menos la apoyaría para que siguiera en él. Una persona enamorada no enfatiza los problemas de su pareja sino que los hace desaparecer al menos un poquito y se desvive porque la otra persona se sienta bien consigo misma, la hace sentirse valorada y querida. Una persona enamorada presta ayuda incondicional a su pareja, no la da los intrumentos para seguir haciéndose daño.


Mi novio no sólo no me anima a adelgazar sino que cuando estoy con él me siento la persona más perfecta del mundo porque él me hace sentir así. Y no es una ilusión, es así de verdad, él me quiere tal y como soy, al igual que yo a él. Si hay algo que me preocupa, cuando está conmigo desaparece y es como si todo tuviera solución. Es así como una relación de pareja debe ser en lo esencial y no las burradas que se leen en algunas de estas páginas pro-anorexia y bulimia. Siento lástima de verdad por estas chicas de quienes sus novios no se preocupan más allá del físico y encima se atreven a decir que es que las quieren de verdad.
Si algo es importante para superar estas enfermedades es el entorno social: tus amigos, familiares, pareja... Y esta última, que es la que más íntimamente te podría conocer y ayudar, no te ofrece su apoyo sino más bien te ayuda a seguir "alimentando" tu trastorno, lamento decir que muchas de vosotras estáis sentenciadas.






lunes, 10 de marzo de 2008

Derrotada


Últimamente no hago más que repetirme lo imperfecta que soy. Cada día descubro otro fallo más en la innumerable lista de imperfecciones que me caracterizan. Es como si cada mañana al levantarme tuviera un defecto más. Me odio cada vez más. Ojalá pudiera cortar y arrancar todo lo que detesto de mí. A veces me siento tan cansada...


Todos deseamos alcanzar la perfección, y cada parte de nosotros que se separa de la misma cae sobre nuestra persona como una losa más. Un enorme peso del que procuramos librarnos a toda costa y de cualquier manera. Pero son la sociedad y la cultura las que catalogan de imperfecciones esas distinciones. Y puede que en el fondo no sean más que eso: distinciones, aspectos que nos diferencian del resto, que hacen que todos seamos inigualables. Es curioso que mientras escribo esto, lo único que tengo en mente y a lo que me refiero, sean aspectos físicos. ¿Será, al fin y al cabo, el envoltorio lo que más nos llama la atención de un regalo? Quiero seguir aferrándome a la idea de que no es así, pero son tantos los indicios que me apartan de mi convicción... ¿Valdrá la pena realmente que yo siga creyendo eso, si la sociedad continúa implacable su camino hacia la perfección? ¿De que sirve que yo piense que lo que de verdad merece la pena es cómo seamos por dentro, cómo nos comportemos con los demás... si la mayoría me evalúa teniendo en cuenta todo lo contrario? ¿Por qué creemos que si no somos lo suficientemente perfectos en cuanto a la apariencia física, no valemos nada como individuos? ¿Queremos el “lote completo” a nuestro lado, o por el contrario, seremos capaces de “conformarnos” con alguien que sea buena persona; amén de otras innumerables cualidades, pero que no tiene una excelente apariencia física? ¿Por qué “conformarnos”? ¿Significa eso que dicha persona no está completa, que tiene alguna “tara”? Es algo tan sumamente triste...que no tengo palabras para descatalogarlo. Pero ahí está la realidad: chicas que se matan, literalmente, de hambre para “valer” y ser reconocidas, que lloran desconsoladas en el suelo del baño después de vomitar buscando una solución milagrosa que ponga fin a su sufrimiento, operaciones estéticas que te transformarán en ese ideal de belleza establecido...
Todo angustia y ansiedad. Pero lo peor es que nunca nos conformaremos. Siempre habrá alguien que esté más delgado que tu, que sea más guapo de cara, que sea más alto, que tenga la sonrisa más bonita, el pecho más grande, la cintura más fina... Es una lucha contínua, una carrera en la que jamás llegaremos a la meta; porque siempre querremos más. Aunque de vez en cuando me tope con esta “realidad” como al ir en un coche a 200 por hora y de repente encontrarte con un muro frente a ti, siempre seguiré defendiendo que el aspecto es secundario, que mis amigos me quieren por cómo soy, por cómo les trato, porque les quiero, por cómo actuamos cuando estamos juntos, porque ellos ven en mi, al igual que yo en ellos, ese “algo” que traspasa y supera a lo físico, ese “algo” que todos tenemos y que es diferente en cada uno.

miércoles, 27 de febrero de 2008

Enfermedad al microscopio

En todos los años que he sufrido esta enfermedad, me empeñé desde el primer momento en documentarme todo lo que pudiera sobre los trastornos alimenticios, la ansiedad y la depresión. Mis padres y los médicos se ocupaban de repetirme una y otra vez que no lo hiciera, que iba a ser perjudicial y que no me convenía; pero yo pensaba que por pura lógica, cuanto más conociera sobre estas enfermedades menos complicado me resultaría luchar contra ellas. Y he de decir que yo tenía razón.

Me empapé tanto de documentos meramente técnicos y médicos como de historias y documentales narrados por las propias enfermas. Como mi entorno no aprobaba este ansia de conocimiento sobre el tema en concreto de los desórdenes alimenticios, sin decirlo a nadie, continué informándome, tomando folios y folios de información, que, por lo menos a mí, me ha sido de gran ayuda. En futuras entradas trataré de ir publicando por temas dicha información, que trata de aspectos más concretos de la anorexia y la bulimia y que van más allá de las meras definiciones que todos conocemos, tales como complicaciones médicas a todos los niveles posibles, aspectos psicológicos, familiares, personales, sociales, procesos de cambio en la enfermedad y sus pasos... en fin, he de organizarme primero e ir publicando después; en cualquier caso espero que la citada información le sea tan útil a alguien como a mi; y no sólo a enfermas de bulimia y anorexia, sino a la población general que se preocupa e interesa por estas enfermedades y ya tiene un conocimiento cobre las mismas, y al resto de la población que tiene un concepto limitado y más bien negativo sobre estas enfermedades y las personas que las padecen.



COMO APUNTE CURIOSO SOBRE LA FOTO QUE HE SUBIDO EN ESTA ENTRADA: LA CHICA QUE SALE DE ESPALDAS PADECÍA ANOREXIA EN EL MOMENTO DEL RODAJE DEL ANUNCIO Y FORMABA PARTE DE SU TERAPIA DE RECUPERACIÓN.

martes, 26 de febrero de 2008

Comidaaaaaa !!!!!!!!!!!!!!!









La comida me puede. Es más fuerte que yo. Lo estoy intentando hacer bien, me he apuntado a un gimnasio, intento comer más sano, hacer lo correcto y no tomar el otro camino, pero...


Fue así como descubrí, al igual que muchas otras chic@s supongo, la bulimia. Era la "vía fácil". No pasaba hambre, comía lo que quería cuando quisiera, y luego lo vomitaba. Nunca he tenido la fuerza de voluntad de la anoréxica (ojo, no lo apoyo ni admiro para nada en el mal sentido pero sí hay que reconocer que aún siendo mal empleada la fuerza de voluntad es enorme); siempre he tenido alma de bulímica.


lunes, 25 de febrero de 2008

Las Adoradoras de la Delgadez


El siguiente conjunto de párrafos está sacado de un libro llamado "Las Adoradoras de la Delgadez"; es la historia de una chica llamada Sonia:





"...siente una profunda angustia..."
"...no sabe bien qué es lo que le pasa ni por qué..."
"...aunque hace esfuerzos por comer le es imposible hacerlo..."
"...nadie comprende que se le han quitado las ganas de comer porque algo en su cabeza le dice que comer es engordar..."
"...se siente dominada por una extraña fuerza que le dicta lo que tiene que hacer..."
"...siente auténtico placer cuando se siente delgada..."
"...todo es tan fácil; no se come y eso es todo..."
"...hace tiempo que siente de vez en cuando unas ganas enormes de comer y come todo lo que encuentra...(...)...inmediatamente siente naúseas se provoca el vómito. De tanto vomitar ha perdido casi toda su dentadura a causa de los ácidos gástricos y presenta lesiones en la boca y en los dedos que usa para vomitar..."
"...la personalidad de Sonia ha cambiado..."

Sobre Mi


Soy de Madrid,tengo 24 años y entré en el mundo de los trastornos alimenticios de forma indirecta. Aún no se bien por qué pero un buen día, de repente, cambió mi vida. Tuve mi primer ataque de ansiedad. De eso hace ya unos 7 años. Tras ese primer ataque de ansiedad se sucedieron más y más hasta el punto de impedirme prácticamente salir de mi casa para ir a clase y tener lo que podríamos denominar una vida social común ya que estos primeros ataques de ansiedad llegaron acompañados de agorafobia puesto que se produjeron desafortunadamente en lugares públicos. En mi casa me sentía segura y era allí donde quería estar por todos los medios, aunque eso en realidad sólo era una evitación del problema que tenía delante.
Como consecuencia de estos ataques de ansiedad dejé de comer. No porque quisiera adelgazar ni mucho menos (siempre he sido una chica con un peso normal y sano, ni esquelética ni rellenita) sino porque mi estómago estaba cerrado. No quería comer. No podía comer. La comida literalmente me producía arcadas cuando intentaba metérmela en la boca. Así que, como es lógico y normal, adelgacé poco a poco y cada vez más. Y me gustó.
La ansiedad continuó su paso pero tras muchos meses de tratamientos y pastillas que no servían para nada, probé la psicología y sus técnicas de relajación. Y fue eso lo que consiguió que me empezara a calmar muy poco a poco, con mucho esfuerzo y no sin recaídas. Y el hambre que había estado durmiendo todo este tiempo volvió. Pero mi estómago para ese entonces ya estaba más que acostumbrado a la falta de comida en su interior.
Volví a comer sintiendo el apetito que hacía tanto que no sentía. Disfrutaba la comida. Pero cuando terminaba de comer era mi estómago el que no quería nada dentro. Me empezaba a poner nerviosa, mi respiración se aceleraba y llegaban las naúseas. Tenía que sacar la comida. Sentí miedo porque nunca me había metido los dedos para vomitar, pero lo intenté porque eso era lo que TENÍA que hacer. No le dí la importancia que realmente tenía. Y ahí fue donde empezó mi larga lista de vómitos autoinducidos.
Recuerdo momentos concretos en los que verdaderamente me daba asco ver comer a mis amigos, días en los que comía simplemente para vomitar, comidas que me costaba tantísimo sacar... Son unos pensamientos tan fuertes... que creo que nunca se van a ir de mi cabeza. Se acercan y se alejan pero no creo que nunca se vayan del todo.
Esta es mi muy resumida historia que ya contaré con más detalles que ahora mismo no apetecen por ser un tanto más delicados, al menos para mí.
ESTO NO ES UN ESTILO DE VIDA como dicen algunas personas con trastornos alimenticios. ES UNA ENFERMEDAD. Tan "sencillo" como eso. Una enfermedad en la que hay que trabajar durante años y muy duro para llegar a ver un poquito la luz de la salida. Hace cierto tiempo que ya no me provoco el vómito, supongo que principalmente, por haber sufrido en mi propia piel algunas de las consecuencias físicas que estas conductas conllevan. Aún así jamás se me va de la cabeza, no hay día en que no piense "por qué no paras de comer? no ves lo gorda que estás?". No hay día que no piense que debería estar más delgada. No hay día que no crea que estando así no valgo nada. Considero que conozco bastante bien la naturaleza, características y complicaciones de la ansiedad, anorexia y bulimia; sobre todo porque la necesidad me ha empujado a saber más e investigar. Y por eso creo que no hay mejor prueba de la fuerza de estas enfermedades que el hecho de que una persona que conozca bastante las innumerables consecuencias físicas que provocan, siga pensando que son la mejor opción. Sé que estoy equivocada, pero aún así lo creo.

miércoles, 20 de febrero de 2008

Imperfección



Todo se resume en imperfección. Todo en mi vida. Cosas empezadas pero nada terminado. Años de bulimia, ansiedad... hay un momento en el que se ve tan claro que se puede salir... pero tan solo está oculto, esperando renacer.